Sentarse en la parte delantera de la silla, cruzar las piernas, apoyar el brazo sobre la ventanilla al conducir, dormir boca abajo… Con frecuencia realizamos alguna de estas acciones sin siquiera darnos cuenta. Sin embargo, nuestra postura corporal sí. Y es que éstas y otras muchas conductas, a medio-largo plazo, pueden acarrear trastornos físicos que, en caso de no ser tratados, afectan en nuestra calidad de vida. Sabemos que romper con los malos hábitos no es fácil, por eso hemos reunido una serie de consejos para mejorar la higiene postural que, de forma sencilla, podrás ir incorporando en tu rutina diaria y te evitarán desarrollar una patología musculoesquelética.

Sentarse en el fondo de la silla

Suena a la típica regallina de padres, pero el hecho de sentarse en el borde de la silla no es algo exclusivo de los más pequeños. Cuando estemos sentados debemos intentar colocar el trasero lo más al fondo posible. De tal modo que el respaldo de la silla soporte tu espalda y evitando encorvar  hombros hacia delante.

Evitar cruzar las piernas estando sentado

Visto como un símbolo de seguridad o hasta incluso de elegancia, cruzar las piernas cuando se está sentado no es beneficioso para la salud postural. Con este gesto se ejerce más peso sobre uno de los lados del cuerpo, provocando un desequilibrio que la columna vertebral trata de compensar para que el cuerpo se mantenga alineado. Fruto de ese esfuerzo, los músculos que componen la espalda se tensan hasta el punto de llegar a producirse una hipertrofia de la musculatura.

Ajustar la altura e inclinación de la silla

Consejos para mejorar la higiene postural en la oficina

Ajustar la silla  puede que sea uno de los consejos para mejorar la higiene postural en la oficina que más te repetirá un fisioterapeuta. La altura debe ser lo suficientemente alta para que los pies queden en el suelo o apoyados en un reposapiés, y las rodillas y cadera estén alineadas. También es importante que puedas apoyar los brazos de forma que los hombros estén relajados y las muñecas se encuentren niveladas con el teclado. Lo mismo sucede con la pantalla del ordenador, ésta debe quedar colocada a una altura en la que el cuello esté relajado y natural.

No sujetar el teléfono con el hombro

Este sencillo gesto conlleva graves consecuencias para la zona cervical y los tendones que componen el cuello. Al sujetar el teléfono con el hombro se ejerce una fuerza extra con la mandíbula que el cuello ha de soportar mientras está ladeado. Como consecuencia, los músculos y tendones de esta región se tensan, hasta el punto de desencadenar una lesión cervical o tendinitis. Para evitar todo esto, es recomendable utilizar pinganillo a la hora de atender tus llamadas.

Levantarse a estirar

Sabemos que cuando te sientas frente al ordenador estás absorto en tus tareas y no hay quien te entretenga pero, al menos cada media o una hora, es recomendable levantarse de la silla. Pasar mucho tiempo sentado hace se acorten grupos musculares como los isquiotibiales o el psoas. Así que levántate a por un café, al baño o, incluso, a sacarle una sonrisa a algún compañero. De este modo también permitirás que tu cuerpo se oxigene y la sangre circule con fluidez.

Estos son algunos consejos para mejorar la higiene postural en la oficina. Ahora cuéntanos, ¿cuáles son tus malos hábitos y de qué forma tratas de corregirlos?